
Duele Asunción sin tus ojos severos y tus palabras violentas.
Duele Asunción ensombrecida por árboles añejos que recuerdan otras épocas.
Duele Asunción en sus calles y avenidas:
Rodríguez de Francia: un mercado de monotonía y tonalidades vacías.
Colón: smock, demencia y un movimiento estudiantil en decadencia.
Azara: aromas y primaveras.
Duele Asunción y sus arboledas.
Calles, avenidas, plazas y luciérnagas,
Lámparas que alumbran una noche sin estrellas,
Lámparas que condenan una capital con flores secas.
Palma: caminatas y conversas.
Herrera: una buena obra y dos cervezas.
Antequera de cigarrillos y agua nueva.
Duele Asunción sin tus ojos tajantes y tus palabras andariegas.
Duele Asunción en cada plaza, en cada escuela.
Duele Asunción en sus niños y sus abuelas.
Jazmines sin aromas en la ciudad de la pobreza.
Jazmines con sabor a empanadas, sin más vuelto que monedas.
Falta luz para tanta tormenta en esta Asunción sin tanta vuelta.
Faltan tus ojos en Asunción de mi insensatez y mi pereza.
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